El pasado 10 de diciembre  fue lanzada la novela “Saltar las estaciones” de RIL Editores, del autor Exequiel Monroy Moreno profesor titulado de UAHC. La novela cuenta con el prólogo de Rodrigo Gangas, director de la Escuela  de Ciencia Política, Gobierno y Gestión Pública. A continuación compartimos el prólogo

Prólogo

Saltar las estaciones es una lectura necesaria que nos ayuda a comprender nuestra historia reciente, pero también a comprendernos, por que en este libro también están reflejadas nuestras propias vivencias, nuestras propias emociones y sentimientos sobre los acontecimientos de nuestro país.  Permite reafirmar una visión distinta de la política, una que va más allá del análisis racional de las instituciones y los resultados electorales, sino aquella actividad política que surge desde las emociones, desde la subjetividad, desde la rabia, el cariño, la frustración, y todo aquello que nos define como persona.  Y es por eso que su tratamiento de los acontecimientos recientes, en el estallido social de octubre del 2019, adquiere una dimensión más allá de la explicación que desde distintas disciplinas se han dado del fenómeno, y de lo cual se deben rescatar al menos tres aspectos.

En primer lugar, no podemos entender el estallido social como un fenómeno disociado de su historia, como una bomba de violencia que arrasó de cuajo con la institucionalidad.  Darle esa explicación nos llevará a un análisis simplista de sus causas y consecuencias, pensar en un acto irracional de una masa iracunda solo nos deja en aquellas explicaciones sustentadas en los discursos de odio, violencia y de la necesaria seguridad o resguardo que puede garantizar la violencia estatal.  Por otro lado, pensar ese proceso de octubre como un fenómeno nuevo, insospechado, que “no se vio venir”, es caer en la infantilización y no reconocimiento de la importancia del proceso vivido.

Por el contrario, debemos comprenderlo dentro de un proceso de mediana o larga duración, que forma parte de nuestra historia reciente, contemporánea, y que comenzó con un acto de violencia peor a la vista en ese octubre de 2019, ese acto que acabo con los sueños de miles de chilenos y chilenas y que se vio coronado en la más grande brutalidad del bombardeo al palacio de la moneda, una dictadura sangrienta y las consiguientes violaciones a los DDHH.  Por lo tanto, el estallido social es también fruto de esa experiencia acumulada por décadas y generaciones de una sociedad que fue brutalmente aplastada,  y que no solo vivió la brutalidad de la violencia estatal, sino que además aquella violencia simbólica, cultural, económica, social y política del modelo que generó como consecuencia, ese modelo que fue transado en una interminable transición política, donde la democracia frágil de la década de los noventa no alcanzó para devolver la dignidad de una sociedad que fue neoliberalizada  a fuego por los militares y la clase política. En ese sentido este libro nos permite, y en especial a las generaciones jóvenes, comprender este proceso reciente y como estos procesos históricos se encuentran íntimamente relacionados.

En segundo lugar, el estallido de octubre se comprende además con aquella experiencia acumulada de más de una década de movilización social.  Desde el inicio del nuevo milenio, el sistema político institucional se vio enfrentado a un proceso de tensiones y conflictos, que en una escalada continua fue cuestionando el modelo heredado desde la dictadura.  Esa acumulación de fuerza, de potencia movilizadora, de poder originario y fundante, que se expreso en las movilizaciones del 2001, 2006, 2011, 2015, y que tuvo su mayor nivel de explosión en el 2019, es la muestra de una necesidad de cambios sustentados en el rechazo a un modelo abusivo, pero también a la revalidación y expresión de nuevos y tradicionales sujetos histórico-políticos que se expresaron cada vez con más fuerza, y que permitieron ir sentando bases de movilización social asociadas la disconformidad con lo heredado en un juego de transacciones excluyentes.  No son 30 pesos, son 30 años, reza el mensaje que la sociedad repite constantemente desde hace ya un tiempo.  Desde el 18 de octubre del 2019, el proceso de movilización social ha desestabilizado todo aquello que se configuró en un pacto de transacciones desde el fin de la dictadura, y que nos ha puesto en un nuevo transito, un nuevo ciclo coronado por la convención constituyente.

En tercer lugar, este libro nos habla de ese sujeto histórico que, desde sus distintas emocionalidades, vivencias e historias, busca dejar de ser actor secundario, para ser el principal invitado en la obra.  Los y las jóvenes depositarios de una historia trágica e inconformes de un modelo que debieron soportar, incluso desde la exclusión y la marginalidad, todo aquello que no estuvieron dispuesto a seguir soportando, aquellos y aquellas jóvenes que en el mochilazo del 2001 y la revolución pingüina del 2006, como también en la movilización del 2011, nos dijeron que era posible hacer cambios importantes en la estabilidad de la democracia consensuada.  La estabilidad del sistema, valor asociado al exitismo y el control por parte del adulto-centrismo, comenzó poco a poco a verse enfrentado con un grupo de la sociedad que desde la acción colectiva vuelve a politizarse.

El 18 de octubre, nuevamente son los y las estudiantes secundarios que, rechazando una medida de alza de pasaje de 30 pesos en el metro, en un acto de gran solidaridad ya que a ellos nos les afectaba en lo particular, comienzan una masiva evasión en el sistema de transporte público.  Desde esa fecha, la historia se ha ido construyendo día a día en la plaza Dignidad y en todos los territorios donde la movilización social ha extendido sus brazos.  Luego de dos años de ese salto al torniquete, si bien el balance del conflicto a sido alentador en algunos aspectos, como por la posibilidad de un cambio en las reglas del juego, también ha desastroso en otros.  Principalmente en lo que respecta a las sistemáticas violaciones a los Derechos humanos desde octubre del 2019, lo que ha demostrado que lo aprendido en 17 años de dictadura no solo no se olvido, sino que además se perfeccionó durante estos últimos 30 años. Miles de detenciones ilegales, cientos de mutilados y torturados y decenas de fallecidos ha sido el nefasto balance con el que tendrá que sobrevivir nuevamente el estado y sus instituciones de orden y control.  Hoy nuevamente nos encontramos frente a la tragedia, nuevamente somos testigos como la brutalidad de la violencia estatal, ha marcado para siempre las vidas de nuevas generaciones.

Son esas mismas generaciones de jóvenes que se conectaron desde sus vivencias con su pasado, con su historia y que comprendieron la responsabilidad de construir un nuevo futuro.  Por eso este libro cobra tanta relevancia, por que nos permite comprender que siempre habrá nuevas generaciones que estarán no solo dispuestos a saltar los torniquetes para expresar su descontento, sino también saltar las estaciones del tiempo y conectarse con su propia historia, y que desde hace décadas  nos han impulsado a continuar creyendo  en la posibilidad de una sociedad más solidaria, tolerante y democrática.

Rodrigo Gangas C.

La florida, 2021

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